Las primeras reacciones frente a las nuevas tecnologías de información y comunicaciones suelen expresar un acentuado escepticismo, un ejemplo claro son las siguientes afirmaciones:
“Esta locura va a desaparecer muy pronto…”
Thomas A. Edison, en 1922, respecto a la Radio
“No existe ningún futuro en un negocio basado en cobrar lo que siempre ha sido gratis…”Wall Street Journal respecto al futuro de la televisión por cable
“¿Por qué alguien querría tener un computadora en casa?”Ken Olson, fundador de Digital Computers, 1977
“Internet no es importante para nuestra estrategia de negocios…” Bill Gates, en 1995, al salir el IPO de Netscape
La radio tardó 38 años en conseguir 50 millones de usuarios, cuota que la televisión alcanzó en 13 años, la televisión por cable en 10, e Internet… ¡en 5! [1] El Computer Industry Almanac informaba que a finales del año 2002, Internet alcanzó 591 millones de cibernautas, y en 2003, 675 millones.[2] La cifra total de cibernautas en el mundo, durante el segundo trimestre de 2004, comprendía 729 millones de usuarios. El número mundial de usuarios del Internet fué de 935 millones al finalizar 2004, y a mediados de 2005 llegó a los mil millones, al finalizar 2006 eran mas de 1,216 millones de usuarios, en 2007 1,320 ….
De acuerdo con los resultados de un estudio realizado por Nortel Networks, el cual fue dado a conocer en el Foro Internacional de Davos, en el año 2003 Internet se convirtió, desde entonces, en la tercera economía del mundo, detrás de Estados Unidos y Japón, y por encima del producto interior bruto de Alemania, Francia y el Reino Unido.
A través de Internet circulan aproximadamente 2,8 billones de dólares (el 7% del PIB mundial). Estados Unidos concentra el 26% de cibernautas en el mundo, mientras que Asia y Europa ya superan en número de usuarios conectados, al país pionero en el uso de la Red.[3]
Al finalizar 2007, el número de usuarios de Internet en México se ubicó arriba de los 22.7 millones, de acuerdo con un estudio realizado por la firma Select, el cual fue patrocinado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI). AMIPCI además pronostica un incremento en el número de usuarios de Internet en México del 14 por ciento anual.[4]
Desde cualquier punto de vista es posible afirmar que nunca había existido una Red como ésta en toda la historia de la cultura humana, sin embargo, siempre ha existido el propósito de establecer comunicación universal entre todos los pueblos, y es ese propósito el que finalmente llevó a la creación y desarrollo de Internet (Martínez, 2000).
Internet ha cumplido casi 40 años. Todo el mundo asevera que es una Revolución. La Tercera Revolución Industrial: revolución de las comunicaciones, medio de información, plataforma de transacciones… El maravilloso invento además aún no ha exhibido todas sus posibilidades de desarrollo e influencia.
La sociedad ha cambiado. Todo adulto es consciente que, desde su infancia, las formas de vida han cambiado. Vivimos en una nueva sociedad. Nueva Sociedad que afecta todo: dónde vivir, cómo trabajar, horarios, tiempos, distancias, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo comprar?, ¿dónde comer?, ¿con quién relacionarse? Vale la pena preguntarnos si Internet responde a la Nueva Sociedad o la provoca.[5] En Internet encontramos disponibles un amplio número de servicios, información y contenidos que van aumentando día a día, y que permiten al usuario obtener información sobre cualquier tema de su interés, por raro o inusual que parezca. El desarrollo tecnológico hace posible que los intercambios de información sean cada vez más rápidos, variados y sencillos, lo cuál está permitiendo que aumente el número de personas que se introducen en este nuevo mundo virtual.
En la sociedad que surge de las redes, se ven representados todos los grupos sociales. Internet también tiene un punto solidario. Internet puede considerarse un mundo real, ya que en él se reflejan todas las situaciones y comportamientos humanos que podemos observar en cualquier sociedad. La informática permite una nueva forma de relación laboral, el trabajo a distancia, la posibilidad de que el trabajador realice su actividad laboral en un lugar que no es el centro de trabajo en su concepción tradicional, y que posteriormente remita su tarea a quien corresponda, por cualquiera de los medios que introducen las avanzadas tecnologías de información y comunicaciones. La informática, la telemática e Internet son medios que ayudan al hombre, facilitándole la realización de gestiones burocráticas: se reduce el volumen del papel necesario para realizar determinados trámites, disminuye el espacio necesario para almacenarlo, se evitan filas innecesarias, en buena medida se reduce el estrés.
Culturalmente, al ser un universo sin fronteras, Internet supone un lugar de encuentro de gente de todo el mundo, de gente con diferentes modos de ver la vida, personas con diferentes ideologías, creencias y costumbres. La globalización nos permite descubrir y tener contacto con visiones muy diferentes del mundo en el que vivimos. En relación con estos temas culturales, se habla ya de la cibercultura. Con este concepto se quiere referir a la cultura que se desarrolla en el ciberespacio. Esta nueva modalidad cultural puede analizarse desde dos puntos de vista: como forma de difusión y como medio de creación. La principal novedad reside en la interactividad que presentan, por ejemplo, los museos virtuales.
Otra facilidad que aportan las nuevas tecnologías al aspecto cultural de la sociedad es la progresiva eliminación de las barreras idiomáticas. En la Red nuestros hijos pueden jugar, entretenerse y también aprender. La Red representa una ventana abierta a un mundo por descubrir, frente al cual los niños sienten gran interés y curiosidad. Por todo lo anterior es posible afirmar que Internet es más que comercio, es parte de nuestra vida…
Jurídicamente en México se ha clasificado a Internet como un Servicio de Valor Agregado, que se define por la Ley Federal de Telecomunicaciones como el servicio que empleando una red de telecomunicaciones tiene efecto en el formato, contenido, código, protocolo, almacenaje o aspectos similares de la información transmitida por algún usuario y que comercializan a los usuarios información adicional, diferente o reestructurada, o que implican interacción del usuario con la información almacenada, ésta definición ha sido rebasada por la actualidad, pero para prestar el servicio publico de Internet se requiere un certificado de servicio de valor agregado que otorga la Comisión Federal de Telecomunicaciones.[6]
Pero los cambios que producen las nuevas tecnologías de la información no afectan solamente a las realidades sobre las cuales el Derecho opera, y en las cuales el Derecho se genera: se predicen cambios en el mismo Derecho. El profesor norteamericano Ethan Katsh, quien se ha dedicado a investigar el impacto de la electrónica en el Derecho,[7] en su trabajo The Electronic Era and the Transformation of the Law, publicado en 1989, analiza lo que puede esperarse en la era electrónica, revisando la evolución del Derecho a través del tiempo, y los cambios que la imprenta produjo. En uno de sus trabajos, Law in a Digital World (1995), Katsh afirma que estamos en un mundo donde lo impreso será sustituido por las tecnologías electrónicas de la información; y las palabras impresas en un papel por palabras e imágenes y sonido apareciendo en una pantalla. Las nuevas tecnologías -se pregunta Katsh-, ¿simplemente son mas eficientes que las anteriores?, ¿Son nuevos contenedores que dan al usuario el mismo producto en un nuevo envase?, ¿Es simplemente obtener más rápido la información? O, por el contrario, el uso de la información en un nuevo formato, particularmente en una institución donde la información es un valioso commodity, ¿cambiará a la institución, al usuario y a aquellos que entran en contacto con el usuario?; ¿creará esto un nuevo tipo de institución donde sea posible hacer nuevas cosas con la información y, vinculada a ella, interactuar en forma diferente con la información?; ¿harán estos cambios posibles nuevos tipos de relaciones jurídicas y permitirán a la gente interactuar con el derecho en nuevas formas?; ¿será el derecho más o menos accesible de lo que ha sido?; ¿será la ley y los derechos tan seguros en el ambiente electrónico?; ¿cambiará la ley mas rápido y más frecuentemente?; ¿cambiará el rol de los abogados?; ¿nos veremos como insiders o outsiders y nos identificaremos con el Derecho o nos sentiremos alejados de él?; ¿tenderán las nuevas tecnologías a afirmar el status quo o producirán el efecto contrario?
Katsh sostiene que el Derecho se está mudando de las bibliotecas y de los libros, de los juzgados en augustos edificios, del mundo de los contratos escritos y de las carpetas donde son archivados, de las oficinas de los abogados. Y se muda a un mundo donde la información estará más en las pantallas que en el papel, con más posibilidades de interactuar con el Derecho, y que desafiará la forma tradicional de ejercer la profesión y sus conceptos hacia un ambiente donde el valor de la información crece, a un mundo de espacios más flexibles, de nuevas relaciones. Reconoce, empero, que el nuevo ámbito que emerge no es fácil de advertir. Señala que la pantalla luminosa -en cierta forma parecida a un libro- tiene, sin embargo, propiedades muy diferentes que nos presentan cambiantes formas e imágenes, con remembranzas e ilusiones, con información y datos que vienen y se van, como algo dinámico, coloreado y animado. Su tesis principal es que el gran cambio que se avecina, y todas sus consecuencias en el Derecho, tienen que ver con el nuevo uso de las nuevas tecnologías de la información, que afectan al Derecho porque el Derecho se vincula con la información y la comunicación.
En otros documentos Katsh explica cómo la computadora ha cambiado las nociones de tiempo y espacio, y por que tal cambio tendrá incidencia en el Derecho. En uno de sus textos Katsh (1995 a) señala que las nuevas tecnologías de información tienen extraordinarias capacidades para superar problemas de espacio y distancia, porque ha cambiado la forma cómo interactuamos, con información distante y gente distante, intentando demostrar la aparición de una nueva relación con el espacio, en la forma como pensamos sobre la distancia y trabajamos en y con espacios electrónicos, que provocarán cambios en el Derecho que ya están apareciendo y que aparecerán en el futuro.“…como la forma como la información cambia de algo tangible a algo electrónico, los mismos cambios ocurrirán en la instituciones y procedimientos legales que han sido orientados alrededor de particulares espacios físicos, y en los conceptos y prácticas legales que han dependido de relaciones establecidas en espacios particulares…’.'…La invasión de los espacios legales por el ciberespacio, de todas formas, va mas allá de los espacios y objetos físicos mencionados por la ley. Por ejemplo, el derecho escribe y define muchos temas y conceptos en términos de espacio. Así, la privacidad no solamente implica control sobre cierto tipo de información sino que involucra términos de espacio, como las ‘zonas de privacidad’, para describir su naturaleza. La jurisdicción es el área de la ley que está mas directamente vinculada al control sobre personas y espacios. … ‘…Todas estas partes están afectadas por el ciberespacio porque si hay un mensaje en los nuevos medios, es que los tradicionales basamentos, tanto sean físicamente territoriales o conceptuales, son mas porosos en una era en que la información es digital en esencia …’.
En otro trabajo Katsh se refiere al tiempo (cybertime), en el nuevo mundo digital (Katsh, 1995 b). El tiempo no será medido en forma diferente en el mundo digital, pero su significado será diferente… el tiempo, como el espacio, será más maleable en el ciberespacio… el tiempo es un commodity provisto por el computador, un material a ser moldeado, hasta el punto en que ello es posible, a las fines humanos…. La nueva relación con el tiempo tiene el potencial de afectar el Derecho en muchos niveles. ¿Debe esperarse el mismo valor de los precedentes en la era del cibertiempo y del ciberespacio ? Katsh termina advirtiendo: “…Quienes se topan con el ciberespacio a menudo experimentan la clase de desorientación que uno siente en un lugar donde las costumbres y expectativas son diferentes a las de uno. Asumimos que esa sensación es el resultado de entrar en un mundo donde nos encontramos, inesperadamente, que el espacio del ciberespacio puede ser cruzado en un instante (flash). Pero quizás nuestra desorientación viene también del flash en sí mismo - de una especie de jet lag[8] electrónico en el pensamiento jurídico que recién ahora esta comenzando a revelar una nueva relación con el tiempo en el cibertiempo”.
En definitiva, Katsh sostiene una de las principales tesis del canadiense Marshall McLuhan: “el medio es el mensaje”, la cual es particularmente cierta para una institución como el Derecho, cuya confianza sobre la palabra impresa ha sido sustancial. Lo subyacente bajo el pico del iceberg de los nuevos medios son sensibles diferencias en el almacenamiento de la información, el movimiento de la información, y en la presentación de la información para los consumidores. Por ejemplo, algunos medios proporcionan información más rápido que otros; otros llegan a audiencias mas vastas; otros preservan la información mejor, otros fomentan el copiado mejor que otros. Algunos son más accesibles, algunos pueden almacenar mejor la información; algunos son más fáciles de usar; algunos comunican más eficientemente cierto tipo de información; algunos usan imágenes y sonidos en vez de textos. Estas cualidades afectan la información que recibimos y cómo percibimos problemas y soluciones. Ellos influencian nuestros particulares pensamientos y acciones, y plasman la organización, operación y percepción de nuestra institución.(Katsh, 1989: 11-12).
Las investigaciones del Profesor Katsh no son compartidas por todos; se critica su vaguedad, falta de especificidad, y el escribir sobre algo que -aunque existe hoy-, nadie puede todavía predecir hacia dónde va.. ¿De qué está hablando? Katsh parece insinuar la declinante importancia del lenguaje en el Derecho, pero es demasiado fatuo el punto como para argumentar seria, agudamente o de otra manera (Reidinder, 1995: 104), alegando que la ley será siempre esencialmente el fino entramado del lenguaje en un texto que recoja nuestra comprensión de nosotros, y que los abogados no somos solamente administradores de información sino también asesores, amortiguadores, negociadores, componedores. En síntesis, se afirma que la información, cualquiera fuera su accesibilidad y rapidez de provisión, no tendrá mas valor que el que nosotros le damos.
Pareciera que Katsh apunta a la dirección correcta de intentar el estudio del medio en sí mismo, y del impacto que tendrá sobre el Derecho, pero debemos enfatizar que la tecnología no dejará nunca de ser un medio para el fin que el Derecho pretende conseguir.
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[1] http://www.el-mundo.es/nuevaeconomia/99/NE007/NE007-43.html
[2] http://www.c-i-a.com/
[3] http://www.el-mundo.es/navegante/2000/01/31/davos.economia.html
[4] http://www.amipci.org.mx/contenidos/estudios.html
[5] Timiraos Fernández Jesús: “Internet no es una tienda, solo es el escaparate” Ponencia presentada para el X Congreso nacional de Internet Telecomunicaciones y Sociedad de la Información, Madrid, Abril del 2005. Disponible en: http://www.aui.es/mundointernet/ponencias/ponencia_pres_ver_web.php?control=120&control2=9990610&ctr=81734833
[6] Fragmento de la exposición del Lic. Ricardo Ríos Ferrer. el 8 de noviembre de 1999, en el seminario t“Régimen Jurídico del Comercio Electrónico”, organizado por la Barra Mexicana de Abogados con la colaboración del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, en el Auditorio de la Bolsa Mexicana de Valores, S.A. de C.V.
[7] Notas sobre el Derecho en la Era Digital por Horacio M. Lynch Revista jurídica LA LEY, de Buenos Aires, Argentina, en el Vol. 115 de mayo de 1996. http://www.it-cenit.org.ar/Publicac/DERDIG
[8] Término inglés que alude al especial tipo de malestar que los vuelos a través de los husos horarios diferentes provocan en el pasajero.
Alfredo Reyes Krafft - - 2 comentarios
Basilea II entró en vigor en junio, y es un buen momento para publicar desde el Área de Riesgos una Serie sobre este arcano. En esta primera entrega de la Serie, que repasa, con ánimo divulgativo, los principales conceptos e ideas de Basilea II, que iremos desgranando en las entregas posteriores.
Basilea II, después de muchos años de debates en la industria e intensos trabajos, entra en vigor en España en junio de 2008.
Esto de Basilea II a algunos les sonará familiar, a otros no les sonará de nada, pero ¿qué implica para el Banco? Pues supone un cambio en la normativa que regula el capital que tienen que tener los bancos para soportar sus actividades; y esto es importante, porque el capital es una de las materias primas más importantes con las que trabaja una entidad financiera. Y una materia prima escasa y cara, especialmente en los tiempos que corren.
Hasta ahora, el capital mínimo se calculaba de acuerdo a reglas sencillas. Por ejemplo, a un préstamo normal a una empresa o a un particular se le aplicaba una ponderación del 100%, y a una hipoteca con buena relación préstamo valor se le aplicaba un 50%. Sobre la suma de los activos ponderados, se exigía un capital mínimo del 8%.
Con la nueva normativa que entra en vigor en junio, el cálculo de capital va a ser más complejo y va a depender de los modelos internos de riesgo que va a aprobar el Banco de España. Con los modelos internos conseguiremos no solo que el capital mínimo exigido esté ligado a los riesgos reales que hayamos asumido, sino también un mejor conocimiento, cuantificación y gestión los mismos.
Pero, ¿de qué va a depender exactamente el capital en función de esos modelos internos?
Pues, para el caso del riesgo crediticio, dependerá de las características de riesgo de cada cliente, que quedan reflejadas en las herramientas de scoring (negocios minoristas) y rating (negocios mayoristas); por ejemplo, el nivel de ingresos, estabilidad en el empleo, historial de comportamiento, o la calidad y solvencia del balance.
Dependerá también el capital de las garantías o los garantes que lleven aparejadas las operaciones; del volumen de riesgo abierto con cada cliente, tanto en balance como fuera de balance (disponibles, avales, derivados…); y de otros factores como el plazo de la operación.
Basilea II también introduce un cargo de capital por riesgo operacional, que depende del tipo de negocio y de la experiencia histórica y la estimación interna de eventos operacionales (a título de ejemplo, hemos vivido recientemente un evento sonado de riesgo operacional en Societe Generale que ha obligado a esta entidad a una ampliación de capital urgente).
Por último, el capital por riesgo de mercado, más propio de la Tesorería, se relaciona con el grado de exposición a factores de mercado como los tipos de interés, las divisas o las bolsas, y es proporcional a las métricas internas de VaR (valor en riesgo).
Por tanto, en el momento en que se plantea una nueva operativa con un cliente, y en función de la información disponible en el banco o nueva información que es necesario recabar, se está determinando a través de los modelos de riesgo (scoring o rating) cuál es el nivel de pérdida esperada asociado a ese cliente, y cuanto capital va a ser necesario para operar con él.
Y claro, como el objetivo básico es el crecimiento con clientes rentables, cuanto mayor riesgo incorpore un cliente (mayor pérdida esperada y consumo de capital), mayores ingresos se necesitarán para obtener una adecuada rentabilidad ajustada al riesgo (Rar). Mayores ingresos que pueden provenir de cobrar al cliente un mayor diferencial, o / y de la venta cruzada de otros productos y servicios.
Aunque Basilea II entra en vigor en junio, en las diferentes unidades de negocio del Grupo ya estamos trabajando en esta línea. Cada vez oímos más hablar del beneficio económico añadido (BEA), que es el beneficio ajustado de pérdida esperada y del coste del capital. Porque la generación sostenida de BEA es la mejor garantía para la creación de valor a medio y largo plazo.
Así que damos la bienvenida oficial a Basilea II, y sobre todo, a una mayor capacidad de orientar nuestro crecimiento hacia los clientes y los negocios más rentables.
Javier Hernández García - Pasión por el riesgo - 1 comentario