Me he encontrado un artículo en la Blogosfera sobre “Los efectos que la indiferencia y el aislamiento tienen sobre la innovación” (Tendencias 21). Me ha parecido que merecía la pena compartirlo por varias y poderosas razones. (Lo acompaño más abajo).
La razón principal es porque, entre las cuestiones que menciona el Profesor del MIT, autor del artículo, he encontrado algunas cosas que, me parece que pueden constituir una pandemia entre las grandes Compañías del panorama internacional. Cuando una empresa nace, el emprendedor la “tiene” en la cabeza. Cuando esa empresa crece, se multiplican “las cabezas” y es absolutamente imprescindible tener unos esquemas lo más fluidos posible para “conectarlas” y Comunicar, colaborar,… para poder seguir emprendiendo y por supuesto, para innovar.
De eso va el artículo. De algunos de los males que aquejan a las grandes Compañías y les hacen más débiles frente a la innovación. El autor trabajó en IBM y ahora es Profesor del MIT. Seguramente su trayectoria profesional en el “otro elefante azul” habrá condicionado sus conclusiones, pero a mi me parece que puede resultar de utilidad reflexionar sobre este asunto. Yo lo he hecho.
Es evidente, que mi criterio se remite al menos a hace unos meses (6) y siempre - por supuesto - se trata de mi humilde opinión de aprendiz de innovador. Hechas todas estas profilaxis previas, me parece constructivo mencionar algunas de mis conclusiones, aprovechando la experiencia y la “distancia”. Además me parece que esta Blogosfera, como potencial antídoto de la “indiferencia y el aislamiento”, es el mejor vehículo para hacerlo. Vamos, ¡transferencia de conocimiento/ opinión en estado puro! ¿No va de eso la Blogosfera?
Hoy, por tanto, no va de nuestras virtudes, ventajas competitivas, avances estratégicos, … que son muchos y considerables. Pero lo son, sobre todo en el mundo del retail e incluso de una cierta innovación más o menos estructural. Pero, por ello, no es menos cierto que, dado nuestro tamaño, nuestro esquema organizativo y los tiempos que corren, compartimos algunos de los peligros que se comentan en el informe y que aprovecho para subrayar. Algunos de esos riesgos “debilitadores” de la innovación, son por ejemplo:
- Que nuestras Unidades de Negocio se conviertan en Silos o compartimentos estancos.Sin comunicar / colaborar entre ellas, vamos a perder muchas oportunidades.
- Que el tamaño nos lleve a generar entornos poco colaborativos con “Bolsas” estancas por Área, objetivos e incentivos privativos, donde prima el resultado total sin otras consideraciones cualitativas.
- Mayor generalización de la “Pasión verbal” y el “sermón masivo” que del verdadero “Liderazgo de personas”
- Ante la crisis, mayor aversión al riesgo y actitudes “defensivas” ante la innovación y sus impactos iniciales en las Cuentas de Resultados a corto.
- Proyectos vinculados a personas que queden huérfanos ante cambios de responsabilidad, dificultades presupuestarias,…
- …
Todas estas cuestiones, constituyen frenos muy poderosos para cualquier nueva iniciativa (Nuevo Modelo) que se pretenda emprender desde cualquier Unidad de Negocio, en cualquier compañía, … y por supuesto en la nuestra. Y aunque a veces se consigan vencer, se suele hacer en tales condiciones de eficiencia, que resulta muy difícil que sobrevivan el tiempo necesario para saber realmente, si son viables o no.
Pero todas esas cuestiones son, además, difícilmente solubles con directrices generales / centrales. Desde allí se debe generar un caldo de cultivo donde prosperarán las iniciativas de las Áreas de Negocio, pero deben ser éstas las que propongan, colaboren, comuniquen, emprendan, arriesguen, y… y en definitiva, innoven. En estas cuestiones, siempre vuelvo a mi habitual lema: “actitudes individuales para conseguir comportamientos colectivos”
Os dejo con dos cosas:
- Con un video de 30 minutos con una interesante y muy recomendable conferencia de Bernardo Hernandez (Google), hablando de “emprender y emprendedores” y
- Con el resumen del artículo del Profesor del MIT Irving Wladawsky-Berger publicado por la revista Business Week, que yo he leído en Tendencias 21 y que me ha movido a publicar este Post.
“Según un profesor del MIT, la innovación es fruto de la colaboración y de la comunicación”
En muchas empresas, la innovación, en lugar de ser impulsada, es directamente frenada o ninguneada, sobre todo las nuevas ideas y los avances que conllevan grandes cambios en el mercado o en el propio negocio. El profesor del MIT Irving Wladawsky-Berger sostiene en un artículo publicado por la revista Business Week, que la indiferencia de los directivos es una de las principales rémoras que frena los procesos de innovación en las organizaciones.
Aunque la mayor parte de los directivos hablan mucho de innovación (sería políticamente incorrecto no hacerlo, dice Wladawsky-Berger), pocos saben qué esconde esa palabra, qué significa exactamente.
Evidentemente, este hecho tan común no se debe a que no sean dirigentes competentes o inteligentes. Para este profesor, lo que ocurre es que sencillamente la innovación no está en su ADN. La mayor parte de los directivos llegan a sus puestos porque son buenos directores operativos, por mejorar algún producto, cumplen los objetivos de ventas, gestionan una compra o una absorción, alcanzan los resultados financieros requeridos etc.
Estos trabajos “clásicos” de dirección son cada vez más duros y complicados debido a que el mundo de los negocios es cambiante o muy competitivo. “Ser un buen directivo requiere trabajar duro, poner atención y disciplina organizativa”, dice Wladawsky-Berger.
Nuevas funciones
Ahora bien, siendo todo esto cierto, no lo es menos que, según los ejecutivos van ascendiendo, requieren nuevas destrezas. Esas nuevas destrezas son necesarias para hacer la transición para dejar de ser un directivo y pasar a tener liderazgo.
La dirección está vinculada a procesos y resultados, pero el liderazgo está vinculado a las personas. En este punto, Wladawsky-Berger defiende la “pasión” como la mejor cualidad para ser un buen líder. Esa pasión de la que habla es crucial para atajar y resolver los problemas complejos a los que cualquier organización se enfrenta.
La capacidad de “contagiar” esa pasión a los trabajadores es fundamental para hacerles comprender una visión de futuro o soluciones innovadoras para alcanzar esa visión.
Wladawsky-Berger sostiene que los estrategas e innovadores de una empresa deben ser tenidos en cuenta cuando ésta va “viento en popa”, porque si suelen estar arrinconados y sólo se recurre a ellos cuando las cosas van mal, éstos podrán hacer poco por enderezar el rumbo de los acontecimientos
Indiferentes y hostiles
En general, los directivos que no fomentan activamente la innovación en sus empresas lo hacen por pura indiferencia. La actitud normal se limita a escuchar un nueva idea, pero en otros casos, esa indiferencia se convierte en hostilidad, sobre todo cuando esa nueva idea procede de alguien que no pertenece a su propia organización.
El artículo da un perfil de estos directivos indiferentes y hostiles. Normalmente, las personas que aportan ideas innovadoras atentan potencialmente contra el modo en que se está gestionando la empresa, por lo que estos directivos sienten amenazada su posición o su autoridad. Además, probablemente, hayan alcanzado esos puestos de dirección pese a sus pocas destrezas interpersonales. Algunas veces, son buenos innovadores, pero su tendencia autocrática reduce la innovación a enseñar a alguien muy concreto de su equipo. Trabajan poco y mal en equipo.
Para Wladawsky-Berger la innovación es un trabajo de equipo. En 2004 se publicó en los Estados Unidos el informe “National Innovation Initiative” , que reunió las opiniones de 500 ejecutivos de todo el mundo. En él, la innovación es vista como multidisciplinar y tecnológicamente compleja, como algo que surge gracias a la interacción de diferentes campos y esferas de actividad.
Del aislamiento no sale la innovación. Suele salir de un grupo que, además de tener talento, posee la capacidad de unir puntos de vista diferentes para resolver un problema complejo.
La colaboración proporciona la energía y el apoyo emocional necesarios para sacar adelante una idea sobre todo en sus primeras etapas. Las nuevas ideas suelen estar incompletas o mal planteadas. Un toma y daca, un diálogo van afinando o modelando esa idea hasta llegar a ser algo concreto que puede ser llevado a al acción
Las personas aisladas en “silos” organizativos son el mayor obstáculo con el que se encuentra la innovación. Las empresas que se toman en serio la innovación hacen todo lo que está en sus manos para romper esos silos, para potenciar la comunicación y la colaboración en la organización.
Impulsar la innovación, dice el artículo, es complicado. El espíritu de colaboración e innovador no surge por generación espontánea dentro de la empresa. Para que ese espíritu cale, tiene que ser parte integral de la cultura empresarial.
¿Qué os parece?

